| Revista Ambientum |
| Edición abril 2004 - Aguas |
El aprovechamiento energético de la fuerza del viento
mediante la instalación de aerogeneradores en puntos concretos
caracterizados por fuertes vientos durante todo el año destaca actualmente
como una de las energías limpias o renovables que mayor auge, tanto en
crecimiento como en desarrollo técnico ha sufrido en los últimos años.
Según el informe "Viento en popa" presentado por Greenpeace en la
Conferencia Eólica Europea celebrada recientemente en Madrid EWEC 2003,
"el desarrollo de las energías renovables es una necesidad global, pues es
preciso comenzar la sustitución de los combustibles fósiles por fuentes
limpias de generación con el objetivo de reducir las emisiones de CO2 de
manera drástica".
En el caso concreto de España, la energía eólica
destaca a nivel internacional; además de ser la energía renovable que más
ha despuntado, es el segundo país con mayor potencia instalada. Por otro
lado, España sigue incumpliendo el Protocolo de Kioto para la reducción de
emisiones de CO2 a la atmósfera. El objetivo fijado fue que en el año
2012, la emisión de gases contaminantes sólo crecería un 15% respecto a
1990, pero lo cierto es que actualmente continúa estando un 17% por encima
del límite, siendo el sector de la energía el más contaminante.
Por
este motivo, según el informe citado anteriormente, es preciso potenciar
la energía eólica como energía alternativa y, dentro de esta, a la
producida mar adentro (energía eólica marina), donde la velocidad del
viento es más fuerte y predecible, sobre todo cuando los emplazamientos
para instalar energía eólica en tierra empiezan a escasear y se estima que
en España no será posible superar en el futuro los 13.000 MW, cuando en la
actualidad existen 5.000 MW.
Este tipo de energía se encuentra muy
desarrollada en Dinamarca, pero aquí todavía no existe ni un solo
generador instalado, por lo que puede considerarse una novedad en el
aprovechamiento energético de las fuerzas naturales, a pesar de que las
últimas investigaciones y desarrollos técnicos la han situado al mismo
nivel de competitividad que otras tecnologías de producción de energía.
Según datos de Greenpeace, en la Península Ibérica sería posible instalar
25.000 MW de potencia hasta el año 2030, para generar 62.500 millones de
KW/h-año, los cuales evitarían la emisión anual de unos 25 millones de
toneladas de CO2 .
Los parques existentes actualmente se encuentran
en zonas poco profundas, distantes de rutas marítimas, áreas de enlace por
microondas, zonas militares, espacios de especial interés ornitológico o
natural en general, etc. y alejados de la costa un mínimo de 2 Kilómetros,
para aprovechar mejor el régimen de vientos, de características diferentes
a los vientos en tierra. En el mar, el viento se encuentra con una
superficie de rugosidad variable, las olas, y sin obstáculos como islas,
islotes, etc., lo que implica que la velocidad del viento no experimenta
grandes cambios al variar la altura del aerogenerador, por lo que pueden
emplearse torres más bajas que en tierra. Además, el viento es
generalmente menos
turbulento que
en tierra, por lo que en un aerogenerador situado en el mar se puede
esperar un periodo de trabajo útil mayor que en otro situado en
tierra.
El primer parque eólico marino, compuesto por 11
aerogeneradores de 450 kW, se construyó en Dinamarca en 1991 al norte de
la isla de Lolland, en el mar Báltico y, en el 2002, tras la puesta en
marcha de varios parques con distinta potencia, se inauguró el parque de
Horns Rev, el más grande del mundo con 80 aerogeneradores con una potencia
instalada de 160 MW. Este país cuenta con el "Plan de acción sobre
energía, Energía 21", según el cual 4.000 MW de energía eólica serán
instalados en emplazamientos marinos antes del año 2030, que se sumarán a
otros 1.500 MW instalados en tierra para lograr cubrir más del 50% del
consumo energético del país, todo ello con una inversión prevista de unos
7.000 millones de euros.
Tras los resultados prácticos obtenidos
en este país, se puede concluir que, a pesar de que la instalación en el
mar de instalaciones de similares características, precisa una inversión
inicial muy superior, incluso el doble, la producción de electricidad es
más estable y un 20% superior a las ubicadas en tierra y la vida útil del
parque, con un buen mantenimiento, puede llegar a duplicarse.
En el
resto de Europa destacan algunos proyectos ambiciosos, entre los que se
encuentran la instalación a largo plazo en el Reino Unido de 3.000
aerogeneradores en sus costas este y oeste con capacidad para abastecer al
15% de la población británica. En Alemania se prevé la instalación de
60.000 MW antes de 2025 e Irlanda ha a probado la construcción del mayor
parque eólico del mundo el mar de Irlanda, al sur de Dublín, con una
producción de 520 MW, equivalente al 10% de las necesidades energéticas
del país.
En el caso de España, existen varios enclaves marinos
realmente estratégicos, como son el Estrecho de Gibraltar, Cabo de Creus,
Delta del Ebro, zonas de la costa gallega, etc., pero en general, la costa
española no es muy adecuada por la extrema profundidad de sus mares.
Existe un proyecto consistente en instalar 276 aerogeneradores a unos 18
kilómetros del cabo de Trafalgar, entre Barbate y Conil en Cádiz, con una
potencia de 1.000 MW. En estos momentos, el proyecto, auspiciado por la
Diputación de Cádiz y apoyado por un grupo de empresas entre las que
destaca la compañía Energía Hidroeléctrica de Navarra EHN como socio
mayoritario, se encuentra en fase de autorización por el Ministerio de
Economía.
Durante la elaboración de este proyecto se han
contemplado aspectos medioambientales tales como la mínima posibilidad de
afectar al intenso tráfico de aves migratorias entre África y Europa, se
incluye la construcción de arrecifes artificiales en la base de los
molinos y jaulas para la acuicultura. Además, la zona prevista se
encuentra a unos 18 kilómetros de la costa lejos de las rutas marítimas,
eliminando el impacto visual de la instalación, ya que a partir de 10
kilómetros, por la curvatura del horizonte, apenas son
perceptibles.
El proyecto contempla la instalación de los
aerogeneradores más grandes del mercado, con 104 metros de altura, con
aspas de 50 metros de largo que puede generar una potencia de entre 2,5 y
5 MW, sobre la plataforma marítima gaditana a unos 25 metros de
profundidad, mediante un novedoso sistema de autoanclaje ideado para la
ocasión, menos agresivo que el que se utiliza hasta ahora. Todo ello
supondrá una inversión 1.650 millones de euros.
En oposición al
proyecto se encuentran por un lado los representantes de la flota de
Barbate y Conil, al entender que supone un riesgo para la pesca artesanal
y las rutas migratorias de los atunes y, por otro, las autoridades
locales, que mantienen que el impacto visual retraerá a los
turistas.
Uno de los aspectos que está reduciendo los costes de la
instalación de estos aerogeneradores es la optimización de los sistema de
anclaje y cimentación al terreno. Inicialmente se realizaban mediante
hormigón con cimentación por gravedad, construyendo en dique seco grandes
estructuras que posteriormente se fijaban al suelo y se rellenaban con
grava y arena. Un diseño posterior, el monopilote, consiste en perforar el
lecho marino con un diámetro de 3,5 a 4,5 metros y una profundidad de 10 a
20 metros, donde se introduce un gran cilindro metálico que sirve de base
a la torre. Actualmente se emplea una técnica de gravedad + acero, fruto
de combinar las dos anteriores. En caso de aguas profundas, se emplean
trípodes de tres patas anclados al suelo.
Finalmente, los parques
eólicos se conectan a tierra por cables submarinos enterrados para reducir
el riesgo de daños ocasionados por equipos de pesca, anclas, etc. En zonas
estratégicas del parque existen, entre otras instalaciones de servicio,
centros de transformación que traducen la baja o media tensión a alta,
para favorecer el transporte hasta la costa. Si la distancia a tierra es
superior a los 30 Km. es posible emplear conexiones de corriente continua
en alta tensión. Una vez en tierra, tan solo resta conectar la línea
eléctrica con la red de distribución existente.
Redacción Ambientum
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